El temible aprendizaje – Parte 1
Cualquier aprendizaje requiere un esfuerzo si queremos llegar a algún lugar concreto. Sea lo que sea lo que queremos dominar, si lo queremos hacer bien, nos pedirá tiempo, dedicación y un determinado punto de sacrificio. Hoy quiero hablar sobre el aprendizaje de la fotografía. Seré muy crítico, considero que tengo sobradas razones para criticar lo que es el aprendizaje en las escuelas de fotografía. Quizás en este caso me tendría que fijar concretamente en la escuela de fotografía donde yo asistí como alumno, pero tengo el absoluto convencimiento de que prácticamente en todas partes las cosas se desarrollaban (o aún lo hacen) de la misma manera.
En primer lugar creo necesario obtener una respuesta convincente a la siguiente pregunta: ¿Qué es la fotografía? Algunos dicen que es un arte, otros creen que sólo es un oficio, un pasatiempo, una afición, una manera de expresarse… También están los que piensan que no son ni unas ni otras, sino todo lo contrario, es decir, mil respuestas distintas para una única pregunta. Solo hay que hacer el experimento de preguntar en algún foro especializado en el tema y lo podréis comprobar vosotros mismos. Yo tendría tres respuestas diferentes, que son: Será arte si te pagan muy bien por tus fotos. Será un oficio si con lo que ganas puedes ir tirando. Y si no obtienes ningún tipo de beneficio, será simplemente una afición o un hobby.
Estas tres respuestas, que seguramente algunos de vosotros compartáis conmigo, no nos acaban de aclarar exactamente lo que preguntamos ¿verdad? Bien, cansado de perder el tiempo en discusiones filosóficas sobre qué es y qué no es la fotografía, cogí prestada de no-sé-dónde la respuesta, para mí, definitiva: La fotografía será lo que tú quieras que sea. ¿Ponemos un ejemplo? Dos de mis fotógrafos favoritos son Robert Capa y Robert Mapplethorpe, aunque compartieron el nombre (Robert Capa era en realidad el pseudónimo de la pareja formada por Ernö Andrei Friedmann y Gert Pohorylle, pero me refiero a su trabajo como una sola unidad) la visión que cada uno tenía de la fotografía era totalmente diferente. Ambos realizaron grandes fotografías, pero las diferencias entre sus trabajos son abismales, por lo tanto, considero que en este caso la frase la fotografía será lo que tú quieras que sea, tiene más sentido que nunca.
Toda esta explicación enlaza con mi experiencia relacionada con el mundo de las escuelas de fotografía y las lecciones que se imparten en ellas. En ningún lugar encontrarás una escuela de fotografía que acepte la frase la fotografía será lo que tú quieras que sea. En las escuelas de fotografía no se puede aprender mucho más de lo que se puede aprender visitando asíduamente una docena de páginas en internet que hablen del tema de una manera mínimamente seria. La inmensa mayoría de libros de fotografía, los que hablan únicamente de la técnica, y que evidentemente se van copiando el contenido unos a otros, sólo sirven para ocupar un bonito espacio en nuestra librería. He tenido muy pocos libros en las manos que realmente me hayan ayudado en este aspecto. Y comento esto de los libros porque infinidad de escuelas basan su plan de estudios en lo que se dice en libros de este tipo, aunque hayan escritas auténticas barbaridades, métodos absolutamente prehistóricos o bien las típicas verdades eternas que nadie se atreve a discutir y que no son ni verdades ni mucho menos eternas.
En una escuela de fotografía no aprenderás a hacer buenas fotos, ni siquiera a hacer fotos, aprenderás lo que diga el plan de estudios que tienes que aprender, es así y no hay que darle más vueltas. Advierto que esta es sólo mi opinión personal y obviamente subjetiva, pero contrastada con personas y fotógrafos que se han visto involucrados con estos métodos de aprendizaje.
Habitualmente las clases comienzan con el profesor de turno explicando sus aventuras fotográficas, que después de haber trabajado 8 años como corresponsal en el Líbano para un periódico de tirada nacional decidió dejarlo, descansar del enorme esfuerzo que representaba, y dedicarse al mundo la enseñanza, así de paso podía pasar más tiempo con sus seres queridos. Una vez los alumnos han oído esto (esto o cualquier otra aventura inventada o por inventar) se piensan que están sentados ante una especie de semi-dios mitológico que les abrirá las puertas del nirvana fotográfico y de repente su único objetivo es acercarse el máximo posible en cuanto a conocimientos y aventuras a su ex-corresponsal reconvertido en profesor de academia.
Y esto sólo es el principio, después se continuará con el juego de adivinar a ver quién fue el inventor de la fotografía, y nuestro centauro emulsionado nos recitará de memoria algunos nombres como Niepce, Daguerre, Talbot y algunos otros que ahora no recuerdo. El verdadero inventor de la fotografía amigas y amigos, no fue sinó la naturaleza hace millones y millones de años, pero eso no importa a nadie. Después vendrá la etapa que tanto gusta a los que yo llamo fotógrafos de sofá. Aquellos individuos habitualmente sin problemas económicos que se pueden permitir el lujo de comprar contínuamente el último modelo de cámara que ha salido al mercado, pero que difícilmente te pueden enseñar una fotografía con el horizonte medianamente recto. Esto, si es que nunca han hecho una fotografía.
Aquí justamente es donde comienzan las Guerras Púnicas entre Nikon, Canon, las difuntas Minolta reencarnades en Sony, Olympus que el año no-sé-cuántos inventó un sistema de exposición increíble y tantas y tantas otras que ya habremos agotado las dos horas de clase hablando de cosas que quizás sólo interesan a mi gato y poca cosa más. De momento, de fotografía, nada de nada.
Probablemente más adelante pasaremos a ver un par de docenas de diapositivas que nos mostrarán el trabajo de los grandes fotógrafos de la historia. Aquí, los oooohhhh y los aaaahhhh serán expresiones que se podrán escuchar vivamente durante las siguientes dos horas perdidas, de nuevo, de clase. Pobres de vosotros si os atrevéis a preguntar ni que sea en voz baja, si está prevista alguna salida todos juntos para ir a algún sitio a hacer fotos, para practicar. ¡No hagáis nunca esa pregunta! Si lo hacéis, la respuesta que os merecéis será que aún no sabes lo suficiente, o quizás eso lo dejaremos para más adelante, y nuestro ex-corresponsal os señalará con el dedo delante de todos los compañeros y os acusará de infiel, revolucionario, o incluso de comunista. Hazme caso, no expreses tus deseos, ya que no se verán realizados jamás.
Hasta aquí la primera parte. Pronto vendrán más.
Fotografía en miniatura de portada: The Official Whitehouse Photostream












[...] El temible aprendizaje – Parte 1livepict.com/2009/08/el-temible-aprendizaje-parte-1/ por Komakino hace pocos segundos [...]
he vivido todo esto, por suerte al final me di cuenta y gracias a un buen profesor que nos intento enseñar lo que nadie enseña pude aprender y sigo aprendiendo de verdad.
Efectivamente Jaume, en absoluto digo que no haya profesores capaces, sino que la gran mayoria de escuelas de este tipo enseñan “lo que se debe enseñar”. En la segunda parte del artículo hablaré más a fondo de lo que creo se debería enseñar. Gracias por tu comentario.